
Mohammed Y.K., Mustafa N.H., Sami O.H., Mohammed M.M., Ahmed M.I., Abdalrahman Y.M., Mahmoud J.S., Rahaf S.M. y Hasan A.M. ya están en España para ser tratados en varios hospitales valencianos. Son niños de entre 3 y 13 años que viven en la machacada Franja de Gaza. Sufren diversas enfermedades y lesiones oftalmológicas, cardiológicas, traumatológicas y urológicas, imposibles de tratar en Gaza por culpa del embargo israelí, que está causando una grave crisis sanitaria en los terrenos palestinos, donde hay grandes carestías y desabastecimiento en los hospitales.
El padre Ángel, presidente de Mensajeros de la Paz, se propuso hace tiempo traer a España a estos y otros niños de Gaza para que reciban aquí la asistencia sanitaria de la que les priva la guerra, la opresión y el embargo. Me lo contaba el mismo padre Ángel en la sala Autogiro del aeropuerto de Barajas (Madrid): "Ha sido como un parto". Y es que han tenido que pasar nada menos que nueve meses para que la dichosa política cediera ante la urgencia humana. Durante todo este tiempo se han entablado negociaciones a cuatro bandas entre Israel, Palestina, Egipto y España para que estos niños pudieran salir de Gaza para ser tratados aquí. La burocracia y la diplomacia han tardado nueve meses en resolverlo, demasiado tiempo cuando hablamos de vidas, pero la satisfacción es casi plena entre los palestinos y los miembros de Mensajeros de la Paz. Digo casi porque allá, en la zona aplastada por el terror israelí y el fundamentalismo islámico han quedado otros 11 niños que el padre Ángel quería haber traído a España. Pero, de nuevo, la política ha puesto sus trabas. Así que mientras aquéllos aguardan a que la razón se imponga, miramos a estos nueve pequeños –ocho niños y una niña– que irradiaban felicidad por pisar la tierra que les prometieron hace nueve meses.
Los niños salieron el pasado martes día 11 de noviembre por Rafah, ciudad fronteriza con Egipto; junto con sus madres y dos coordinadores (Saad T.A. y Ahmed F.A.), se trasladaron por carretera hasta la ciudad egipcia de El Arish, desde donde volaron hasta El Cairo; en la capital de Egipto tomaron otro avión hasta Ammán (Jordania); un tercer avión les llevó hasta Barcelona y, finalmente, el miércoles 12 de noviembre aterrizaron en el aeropuertos de Barajas (Madrid). Pero este tortuoso viaje no acabó ahí, ya que su destino final son varios hospitales de la Comunidad Valenciana.
La victoria, como digo, es parcial. Se ha ganado una batalla contra la sinrazón de la guerra y la opresión, pero esta lucha solidaria no ha terminado. De hecho, la idea primigenia era que la ONG Alas Solidarias levantase un avión para traer a los 20 niños palestinos y llevar material de ayuda humanitaria a la impermeable frontera de Rafah. Los miembros de Mensajeros de la Paz que trabajan en Gaza, en colaboración con el consulado de España en Jerusalén y la embajada en Egipto, la embajada egipcia en España y el Ministerio español de Asuntos Exteriores y de Cooperación, intentaron durante meses buscar un acuerdo para abrir esa frontera a la ayuda humanitaria española. Y fue imposible. Lo cierto es que, como me indicaba en Barajas el padre Ángel, "se han puesto muchos impedimentos tontos, muchas excusas" para que esta operación humanitaria tuviese éxito. Sin duda, en ello ha tenido mucho que ver el Gobierno israelí, incapaz de aportar un gramo de solidaridad, de prestar sus aeropuertos y medios, y de abrir la frontera para ayudar a unos niños inocentes de las barbaries que unos y otros están cometiendo en Oriente Próximo. Aquélla podría haber sido una solución, pero el Gobierno, al margen de sus posicionamientos bélicos, no parece que sea capaz de liberarse de la presión de la opinión pública más ortodoxa de su país, que vería con muy malos ojos una operación humanitaria a través de las fronteras judías. Habría que preguntarse también qué voluntad ha puetso Hamás -amos y señores de Gaza y de la frontera- para abrir la franja y por qué no se ha querido que la expedición de Alas Solidarias, en la que íbamos a ir dos reporteros de AGARESO (Asociación Gallega de Reporteros Solidarios), se acercara a esa zona.
En todo caso, nueve niños han logrado abrir el infranqueable muro de la Franja de Gaza. Ahora, serán atendidos en España gracias al programa de tratamiento médico para niños procedentes de zonas en conflicto que, bajo el nombre de "Casa de la Paz", desarrolla Mensajeros de la Paz desde hace cinco años.
Veinte años y tres días después de la caída del Muro de Berlín, Mohammed Y.K., Mustafa N.H., Sami O.H., Mohammed M.M., Ahmed M.I., Abdalrahman Y.M., Mahmoud J.S., Rahaf S.M. y Hasan A.M. han derribado otro muro de la vergüenza.
Y si empezaba este artículo con los nombres de estos pequeños héroes, quiero acabarlo nombrando a sus nueve madres coraje, a las mujeres que no han querido separarse de sus hijos en este corto pero intenso tránsito por la libertad (los apellidos de los niños y de las madres no aparecen por su seguridad):
Amina M.A., Sabreen H.A., Eitemad S.H., Rasmia R.K., Haman M.A., Fatma A.A., Sobheya M.M., Rajaa S.S. y Alameya.
Once niños y sus madres aguardan en Gaza tener la misma suerte.